Aprendiendo del Este

Autores/as

  • Pedro Azara Nicolás UPC - Composició Arquitectònica

DOI:

https://doi.org/10.5821/dc.25-26.2791

Palabras clave:

colonialismo, historia, literatura, arquitectura, mito

Resumen

Aunque ya en el siglo XVIII, con el debilitamiento del Imperio Otomano, los viajes de aventureros europeos a las tierras mencionadas por la Biblia (Asiria y Babilonia) aumentaron, fueron las Guerras de Crimea entre los Imperios Ruso y Otomano, en 1851, y entre los Imperios Persa y Otomano, pocos años más tarde, los que permitieron la llegada de arqueólogos occidentales al Próximo Oriente. Éstos, en efecto, eran militares, que acudían para apoyar a los poderes otomano o persa en función de los intereses en la zona, cuyo control era imprescindible para los desplazamientos entre Europa y las colonias británicas, francesas y alemanas de la India y de Indochina. Esos arqueólogos-militares, que necesitaban trazar planos detallados para las campañas militares y arqueológicas, hallaron las mejores condiciones para iniciar las primeras excavaciones, financiadas por gobiernos y museos públicos británicos y franceses. El Imperio Germánico se incorporó a la conquista territorial y las exploraciones a finales del siglo XIX, tratando de recuperar el tiempo perdido. Finalmente, el siglo XX vio llegar a los arqueólogos norteamericanos enviados por grandes universidades. Las misiones fueron facilitadas con la desmembración del Imperio Otomano y la transformación de los territorios árabes del Imperio en colonias británicas y francesas, lo que aceleró el transvase de piezas hacia Occidente hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando la creación de los primeros estados árabes estableció nuevas reglas para la exploración y el reparto. Este número monográfico de la revista DC papers estudiará las estrechas relaciones entre el dominio colonial y la arqueología, en busca de las “raíces” de la cultura europea, que tenían que ser sumerias y no acadias, asirias o babilónicas, unas culturas semitas (como la hebrea) rechazadas por arqueólogos germánicos, sobre todo, en los años veinte y treinta.

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Publicado

2013-12-01